domingo, 2 de febrero de 2014

9

Hoy ha llegado un día crucial en mi camino. Voy a hablar con Julian Díaz, para ver si me va a poder prestar el dinero acordado -recordad los cien mil euros-. Estoy, que no me lo creo. Se lo estaba pensando contar a mi hermano, pero como no sabía si iba a ocurrir de verdad, he decidido reservarme lo para mi hasta ver algo de verdad sobre papel. Ahora, voy en el coche a la espera de llegar a una hora oportuna para Julian -no habíamos acordado ninguna-. Para mi fortuna, este individuo vive solo a 2 km. de aquí -lo llegó a saber antes y me doy un paseo-. Yo creo que llegue a su casa a una hora, amigable. Solamente eran las once de la mañana. Al llegar, vi que al lado de una robusta puerta de metal, con un color gris metal, se encontraba una especie de interfono. Con un poco de angustia me acerque para marcar. Solamente lo mantuve 3 seg. y solté. Inmediatamente  me encontré con una voz grave al otro lado del interfono.

-¿Quién llama a estas horas?

-Hola, me presento. Soy Jonathan Jiménez. Anteriormente habíamos estado..... -no me dejó terminar la frase y salto:

-En un segundo salgo, pues mi casa está en reformas y vamos a estar muy liados.

-Esta bien, aquí le espero.

Dí marcha atrás con el coche y me dispuse a esperarle enfrente de una lujosa casa. Al cabo de unos 10 minutos me vibró el teléfono. Yo no le quise hacer caso, pero no dejaba de vibrar y tuve que cogerle. Era Julian. Que le acababa de surgir un imprevisto y que deseaba zanjar el asunto mediante el teléfono. Yo le contesté que podíamos quedar otro día. El insistía mucho. Yo le dije que de acuerdo, que lo solucionaríamos por teléfono pero en otro momento.

CONTINUARÁ.

#ellobodelanoche
        

sábado, 1 de febrero de 2014

8

Hoy me he levantado tarde. Es sábado y no he tenido que ir a trabajar. No me he cambiado, sigo con el pijama y he decidido irme a buscar ofertas en Internet. Necesito encontrar alguna persona que me deje un préstamo de cien mil euros, aunque parece que la cosa está mal. El juez impuso solo una fianza de noventa mil, pero lo otro no me vendría mal para gastos. A la vez, estoy buscando un abogado -no creo que lo pueda sacar sin más, habrá que presentar algunos papeles-. No encontré nada. Salí por la calle para pegar algunos panfletos en las esquinas y en las tiendas, con suerte unas cuantas personas lo leerían y podrían ayudarme -o por lo menos eso pensaba-. Volví a mi casa con la esperanza de que hubiera un mensaje en el contestador, aunque la esperanza se desvaneció enseguida. Me volví a conectar a Internet para seguir navegando y de repente ¡tin! tienes un nuevo e-mail. Yo, como un maniático, me conecte a mi correo. Solamente tenía uno. El asunto era: DINERO. Decía lo siguiente.

        -Hola, me presento. Mi nombre es Julian Díaz. He estado investigando tu caso y he decidido que sería una buena idea invertir en una persona. No te creas todo lo que hayas escuchado de mí, soy una persona honrada que gana su dinero de forma similar que los demás, trabajando duro. Si usted lo desea, podemos quedar a charlar en mi casa para ver que debo de hacer. Espero que esta noticia sea de su agrado.

         Que tenga un buen día.                                                                     Julian Díaz.

Yo todavía no me creía lo que estaba ocurriendo -o lo que estaba a punto de pasar, lo podías mirar de dos maneras-. Yo le respondí que cuando quisiera podíamos reunirnos. Todavía no he recibido respuesta. Espero que no fuera una broma de mal gusto.

CONTINUARÁ.

#ellobodelanoche
        

viernes, 31 de enero de 2014

7

Al día siguiente me levanté y continué con la rutina. Pero está vez no fue como siempre. Mi padre parecía bastante "contento". Me deseo buen día en el trabajo y todo. Como es normal, yo le pregunte que si le ocurría algo, pero el negó rotundamente. Continué mi camino y me dirigí al trabajo. Estuve buscando una solución durante todo el día en la cabeza, ¡incluso no fui a comer! Después, antes de pasar por mi casa me escaquee a un bar cercano, para desahogar un poco las penas. Cuando entré me empezaron a dar voces. ¡Borracho! ¡Ladrón! decían, o por lo menos eso escuchaban mis orejas. Yo tuve que responder:

-¡Qué pasa! ¿Eh? ¿No tenéis narices de decírmelo a la cara?

Nadie respondió. Yo continué como si anteriormente no hubiera escuchado nada y me dirigí a la barra. ¡Camarero! Un café irlandés, dije. No me hizo caso. ¡Camarero!

-¡¿Qué Quieres?!

-Un café irlandés por favor.

-Aquí no servimos alcohol.

-¿Y la gente que esta bebiendo cerveza?

-¡Ups! Me equivoqué. Quería decir que a la familia Jiménez lo la servimos alcohol.

-¿Y eso? -le contesté con bastante reproche.

-Porque tu hermano David tenía una deuda de mas de dos cientos euros y aún sigo esperando a que me pague, pero con eso de que está en la cárcel para que va a tardar. Si quieres priva, me pagas la deuda.

-Pues nada. Más vas a perder tú.

Me volví a mi casa y me quedé viendo la tele hasta que me quede dormido.

CONTINUARÁ

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jueves, 30 de enero de 2014

6

Al día siguiente me levante. Parecía que me había quedado traspuesto la noche anterior en la cama. Todavía estaba todo muy confuso. Me levante, fui a la ducha y después bajé como era habitual a desayunar a la cocina, pero esta vez no fue como el día anterior. Mi padre ya se encontraba en la mesa y había preparado el desayuno, pero se había adelantado y ya había tomado su desayuno de tostadas con mermelada de fresa. Yo me senté. No nos dirigimos la palabra durante el tiempo que estuvimos en la mesa. Cuando me levanté para irme a trabajar. Me dijo que en que celda le habían llevado. Yo le ne ge con la cabeza y le contesté que todavía no sabía nada. Después me fui dando un portazo y esperando que con él se quedaran todas las cosas encerradas en la casa. El día en el trabajo no fue muy bien. Unos trabajadores, mejor dicho unos ex-trabajadores fueron a quejarse al jefe para reclamar que fueran re contratados. Este dijo que no, y se formo un revuelo... Después volví a casa y me encontré a mi padre donde le había dejado por la mañana, en la mesa del desayuno. Nada más sentirme me dijo:

-¿Has averiguado algo?

-No, todavía nada.

-Vale, pues me voy a quedar aquí un rato.

-¿Seguro qué estás bien? -le pregunté intrigado.

-Si hijo, tu vete a lo que vayas a hacer y despreocúpate de mí.

-Esta bien. Hasta mañana.

Espere unos segundos en suspense su respuesta me no dijo ninguna palabra. Yo subí a la habitación, me preparé, me metí en la cama y me quedé dormido.

CONTINUARÁ

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5

Ahora lo único que me entraba en la cabeza era una única cuestión ¿cómo se lo iba a contar a mi padre? Si se lo decía de forma brusca le podía dar algo o peor ¡morir! y si le decía cualquier mentira no se lo creería tan fácilmente. Tendría que buscar una buena escusa. Al llegar a la puerta de mi casa vi a padre que estaba sentado en el escalón de la puerta principal. Parecía que envejecía por momentos, pues cada día que lo veía tenía más arrugas y canas. Me bajé del coche de forma silenciosa, aunque sabía que se iba a enterar de que ocurría algo. Al llegar a su altura me agarró la pierna desde el suelo y me dijo que dónde estaba mi hermano David. Yo le dije amablemente que se había apuntado a un torneo de tenis que había en la localidad. Él me contesto:

- Jonathan, sabes que no me vas a engañar. Me lo han contado todo.

-¿Quiénes?

-No te puedo responder, pero te aseguro que lo que me decían era verdad. ¿Está..... tu hermano en la cárcel?

Yo bajé la cabeza pero el me volvió a preguntar y no me dejaba marchar. Yo le asentí con la cabeza y le dije que había hecho todo lo posible para que no ocurriera, pero que así fue. En ese momento pude ver como se le iba yendo la fuerza de la mano. Débilmente me dejó ir y empezó a llorar. Yo me metí en mi casa, subí hasta mi habitación y me tumbé encima de mi cama para poder continuar con mis pensamientos. Solamente quería que todo esto pasara rápidamente. Entonces cerré los ojos y me dejé llevar por mis sentimientos.

CONTINUARÁ

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ESPECIAL

Hoy voy a subir 2 capítulos. Uno a las 21:00 y el otro a la hora habitual (5 y 6). Y os diréis ¿porqué 2? Porque hoy es "San Juernes" y mañana no tengo clase y decido escribir 2. Mañana continuará como siempre, subiré únicamente el de las 22:00. ¡Qué paséis un buen fin de semana!

miércoles, 29 de enero de 2014

4

Bueno, estoy soy yo y mis pensamientos una vez más. Estoy sentado en un banco de madera suiza esperando para entrar al juzgado -tanta prisa para nada- y ya sabéis, para no aburrirme estoy aquí jugando con myPad. Sólo un punto más....

-Jonathan Jiménez, acuda a la sala nº 4.

Bueno, aquí está la hora de la verdad. Espero que le declaren loco o algo al estúpido de mi hermano o si no, cuándo encuentre a mi padre y se lo cuente se le parte el alma. Primero empezó hablando el juez.

-Tiene algo que declarar o ¿podemos pasar ya al dictamen?

-Pues si, quería decirle que no sea muy duro, mi hermano esta pasando una mala racha pues lo ha dejado con su futura esposa -estaba prometido con Mari Ángeles, una buena persona de nuestra comunidad- y además tiene el sueño cambiado y no es como era antes. El otro día le multaron por ir rápido con el coche -todo esto me lo estaba inventado, pero vamos, lo estaba contando con tal voz que la gente de la sala estaba a punto de llorar- y.... entre tú y yo, no esta muy bien de la cabeza desde pequeño.

De repente ¿pum! lo único que escuche fue acusado y 18 meses en prisión. No me lo estaba creyendo ¿Qué iba a hacer ahora en mi casa? Si con mi padre no me hablo mucho y el ese uno de mis únicos amigos ¿qué voy a hacer? ¡Ya sé!

-Espere señoría. Quiero pedir un indulto por demencia transitoria.

-El indulto no es aceptado. Que se lo hubiera pensado antes de ir con el coche "como loco" -se empezó a reír el juez-.

Ahora me estaba preparando para contarle a mi hermano lo sucedido y lo que le iba a ocurrir.

-David, solo quiero decir que te quiero.

-¡Pero!

No le dio tiempo a terminar la frase cuando ya le habían cogido unos policías por los brazos.

CONTINUARÁ

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